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domingo, 10 de abril de 2016

LA DUREZA DE LA INTROSPECCIÓN Y EL ENCUENTRO CON NUESTROS FANTASMAS: SAMUEL RAMOS Y “EL PERFIL DEL HOMBRE Y LA CULTURA EN MÉXICO”.

 

PERFIL 2<<¿Qué dosis de verdad puede soportar el hombre?>>. Esta interrogación de Nietzsche viene a nuestra mente al terminar estas notas, y nos mueve a prevenir al lector sobre el contenido del presente capítulo, que es una exposición cruda, pero desapasionada, de lo que a nuestro parecer constituye la psicología mexicana […]. No es muy halagador sentirse en posesión de un carácter como el que se pinta más adelante, pero es un alivio saber que se puede cambiarlo como se cambia de traje, pues ese carácter es prestado, y lo llevamos como un disfraz para disimular nuestro ser auténtico, del cual, a mi juicio no tenemos por qué avergonzarnos […].
Somos los primeros en creer que ciertos planos del alma humana deben quedar inéditos cuando no se gana nada con exhibirlos a la luz del día. Pero en el caso mexicano, pensamos que le es perjudicial ignorar su carácter cuando éste le es contrario a su destino, y la única manera de cambiarlo es precisamente darse cuenta de él […]. Los hombres no acostumbrados a la crítica creen que todo lo que no es elogio va en contra de ellos, cuando muchas veces elogiarlos es la manera más segura de ir en contra de ellos, de causarles daño[1].
Samuel Ramos.
La obra de Samuel Ramos –ilustre ensayista, filósofo y crítico mexicano– aparece en 1934 y aclara que, el presente estudio puede interpretarse como un ensayo psicológico y filosófico del mexicano, a su vez, aclara la existencia de diversos males que se presentan en la cultura; como el exceso de imitación a Occidente europeo, y con más resalto, el sentimiento de inferioridad que surge ante la incapacidad del ser mexicano para responder a las situaciones que llegan a presentarse cotidianamente.

ESTOICISMO LIBERTARIO EN ALFONSO REYES.

Alfonso Reyes Ochoa.[…] el cuerpo es símbolo de lo que no está en nuestro poder. Mas el alma, brava, se conserva. El estoicismo no es más que libertad de imaginación:
–Soy esclavo, arrastro cadenas. ¡Mi espíritu vuela más allá de las nubes!
–Puedes cortarme una mano. ¿Cómo impedirás que te desdeñe? –Puedes quemarme las plantas: me tienes a mí, pero no a mi tesoro[1].
Alfonso Reyes.
Jurista, embajador, ministro, poeta, ensayista, cuentista, novelista, dramaturgo y humanista, en fin, un personaje capaz de lograr todo lo posible en la intelectualidad del ser humano. Alfonso Reyes, nace en Monterrey el 17 de marzo de 1889 para dejar un legado con su partida el 27 de diciembre de 1959. Miembro distinguido del ateneo de la juventud en compañía de otros titanes de la filosofía mexicana como lo fueron Antonio Caso y José Vasconcelos, entre los más destacados, aquellos que emprendieron la tarea de contrarrestar la imposición positivista –como la generada por el grupo de los científicos de Porfirio Díaz–con el renacer del espíritu y del ser humano, a través de la filosofía griega, la literatura, el arte y la cultura. Reyes al igual que Caso y Vasconcelos, pueden considerarse como los estandartes principales del grandioso legado que dejó el ateneo de la juventud a comienzos del siglo XX.

SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA MEXICANA. JOSÉ VASCONCELOS Y “LA RAZA CÓSMICA”. (PARTE V DE GÉNESIS DE UNA HERENCIA ACRIBILLADA).

“La Raza Cósmica”.
En la Historia no hay retornos, porque toda ella es transformación y novedad. Ninguna raza vuelve; cada una plantea su misión, la cumple y se va. Esta verdad rige lo mismo en los tiempos bíblicos que en los nuestros, todos los historiadores antiguos lo han formulado[1].
José Vasconcelos.
Imagen
José Vasconcelos, seducido en gran parte por la filosofía dialéctica de Hegel, al igual que la filosofía creacionista y de superación Nietzscheana, en 1925 pública una de sus obras más célebres y reconocidas a nivel mundial, La Raza Cósmica. Estudio por el cual enuncia –de manera futurista– la creencia del surgimiento de una supremacía racial en el continente americano, la cual dará origen a la quinta raza después de los negros, mongoles, indios y blancos. Raza denominada por él como: la raza cósmica universal.
De esta manera, el filósofo oaxaqueño señala que a través del tiempo diversas razas han tenido gracias al mestizaje, una superación en donde se ha visto que grandes imperios como el Egipcio o el Romano, entre otros, logran alcanzar un auge o hegemonía en distintos niveles, como político, tecnológico, científico o social, para tiempo después desaparecer y dar partida a nuevas transformaciones raciales.

SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA MEXICANA. JOSÉ VASCONCELOS Y SU “ULISES CRIOLLO”. (PARTE IV DE GÉNESIS DE UNA HERENCIA ACRIBILLADA).

ImagenUlises Criollo, primer intento de introspección mexicana.
“La voluntad puede mover montañas” es el lema de Peer Gynt ibseniano, personaje con el cual en más de una ocasión se identifica Vasconcelos. La aplicación de una energía sobrehumana en la forja de un destino los emparenta. Ambos se conciben como hacedores de un futuro personal fuera de lo normal, donde hasta el azar resulta producto de la propia energía. “El arte de ser capaz de verdaderas hazañas consiste en poseer la libertad de opción en medio de las emboscadas de la vida”[1].
José Vasconcelos.

Nacido en Oaxaca el 27 de febrero de 1887, José Vasconcelos es uno de los personajes herederos del ateneo de la juventud, encabezado por Antonio Caso, Herríquez Ureña y Alfonso Reyes. El Ateneo fue un grupo de intelectuales que buscaban formular bases distintas a las impuestas por el positivismo comtiano, a través del estudio de la filosofía griega, como aquella ilustrada en los diálogos de Platón, así como de la filosofía de Kant, Hegel, Zeller, Descartes, Windelband, Weber y Fouillé.

viernes, 8 de abril de 2016

ANTONIO CASO Y EL SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA DEL MEXICANO. (PARTE III DE GÉNESIS DE UNA HERENCIA ACRIBILLADA).

Antonio Caso y el surgimiento de la filosofía del mexicano.
ImagenOs convoqué esta noche para deciros cómo pienso que ha de ser la cultura del mexicano: abrid de par en par vuestros pechos a los cuatro vientos del espíritu, como decía Víctor Hugo; sí, a los cuatro vientos del espíritu. Dejad que penetren en él todas las innovaciones, todas las teorías, todas las civilizaciones; pero mantened incólume una tradición, mantened incólume un alma colectiva […]. No destrocéis el pasado, aprovechadlo: la obra humana es siempre un atavismo, una herencia; no desoigáis la voz de nuestros mayores: un progreso no se hace con saltos; es indispensable construirlo con antecedentes y después injertarlo con consiguientes. Maravilláos si esos consiguientes son los polvos de aquellos lodos, es decir, la construcción derivada de aquellas construcciones iniciales[1].
Antonio Caso.
Antonio Caso es uno de los grandes exponentes de la filosofía del mexicano -junto con otros personajes como Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y José Vasconcelos-, encabezaría el grupo de intelectuales llamado: El Ateneo de la juventud; el cual, surgiría como réplica en contra del positivismo que imperaba desde la dictadura porfirista, y que sin duda alguna, marcaría el comienzo del siglo XX; a nivel educativo, político, intelectual, institucional, artístico entre más[2].

miércoles, 6 de abril de 2016

GÉNESIS DE UNA HERENCIA ACRIBILLADA. PARTE II. JULIO GUERRERO Y LA PASIÓN MEXICANA.


[…] EN MÉXICO NO ES POSIBLE CERRAR LOS OJOS AL ESPECTÁCULO DE LA MISERIA, Á LAS DEGRADACIONES Y REPUGNANCIAS QUE INCUBA; NI Á LAS RUINAS O VETUSTECES QUE UNA ÉPOCA REVUELTA NO HA LLEGADO EN SUS CASERONES DESTARTALADOS. […] EL ESPECTÁCULO COTIDIANO DE MENDIGOS QUE LEVANTAN LA FRENTE Y LUCEN HARAPOS EN LA ATMÓSFERA DE DIOSES HAN PRODUCIDO EL SENTIMIENTO DEL RIDÍCULO, Y EL ATICISMO CITADINO DE NUESTRO PUEBLO: ALEGRE Y BURLÓN EN TIEMPOS DE AGUAS: BURLÓN Y SANGUINARIO EN EL DE SECAS: PERO QUE RECHAZA SIEMPRE CON RISAS, TODA COSTUMBRE, MODA, Ó EMPRESA QUE ROMPA LA ARMONÍA DE UN ASPECTO HABITUAL[1]. 
La herencia positivista y porfirista, se hacía presente en el estudio de lo mexicano -casi a la par de la publicación del ensayo de Ezequiel Chávez, denominado: La sensibilidad del mexicano- en 1901, mismo año en que se publicaría el estudio de: La génesis del crimen en México[2],por parte del jurista Julio Guerrero (1862-1937) -abogado y sociólogo, precursor de la sociología mexicana-, el cual ejemplificaría el usar del pensamiento de Augusto Comte y Emilio Durkheim en lo social. Cabe señalar que Julio Guerrero es considerado un naturalista, liberal, moralista, capaz de aportar un profundo toque pesimista al estudio de lo mexicano[3].
En el estudio de la criminalidad mexicana toma encuenta factores característicos de la sociedad, enfocado especialmente en encontrar el origen de los fenómenos, sumado a la importancia de la herencia histórica procedente de la violencia generada en el siglo XIX, o bien desde el México independiente, definido de la siguiente forma: “no hay nada más lúgubre que nuestra historia independiente”[4]. Utiliza también, el concepto de“circunstancias” para definir la importancia del acontecer cultural-histórico-social en el mexicano.
Debo mencionar que la metodología -positivista- utilizada en la obra de Julio Guerrero, involucra la descripción casi total del entorno en el que se desarrollaba la vida del individuo en la Ciudad de México, para dar respuesta a la anomia social traducida en: crimen. Su estudio involucra factores como:La Atmosfera, El territorio, así como el comportamiento social, en respuesta a los acontecimientos del fin de la dictadura porfirista y el estallido de la revolución; como El citadismo, Los atavismos, la crisis religiosa frente a los valores modernos emanados de la cientificidad en Los credos, entre más[5].

sábado, 2 de abril de 2016

GÉNESIS DE UNA HERENCIA ACRIBILLADA. EZEQUIEL A. CHÁVEZ Y EL ANTECEDENTE POSITIVISTA DE LA FILOSOFÍA MEXICANA

Génesis de una herencia acribillada.
http://www.mexicanisimo.com.mx/anteriores/no31/homenaje.html
Génesis de una herencia acribillada.
[…] Su firme amor a la tierra, con lo que ha vivido por siglos en estricta unión y de la que ha sacado su vida misma, se ha suscitado también por la repetida influencia de inveteradas condiciones de un medio social despótico, la aversión por cuanto pueda limitar su libertad personal […]. Cuando está sumergido en la civilización que no entiende, lo hace soportar, lo vuelve estoico; pero que en cambio le da entereza extraordinaria cuando ese sentimiento de impotencia se desvanece […]. Perecen con verdadero estoicismo en los campos de batalla; en el patíbulo, sin pestañear siquiera […]. Su amor a la tierra que le da de comer, su aversión idiosincrática y laudable a todo despotismo, su frecuente inclinación a la embriaguez y su indiferencia impávida por la muerte[1].
Ezequiel A. Chávez.

Durante 1901 surgió un ensayo que consagró a un filósofo y jurista mexicano nacido en Aguas Calientes (1868-1946). Ezequiel A. Chávez heredero del positivismo comtiano y de grandes pensadores británicos como: Hebert Spencer, John Stuart Mill y E. Tichener, entre otros. Personajes que ligaron en él aquella gran intención de encontrar leyes universales que ayudaran a comprender y a encaminar a la sociedad mexicana hacia el progreso que surgía desde la dictadura de Porfirio Díaz.