La
cultura popular puede ser un excelente objeto de estudio. Lejos de asumir una
postura pedante al igual que muchos marxistas trasnochados y seguidores arduos de
la escuela de Frankfurt que ruinmente condicionaron a los ciudadanos a ser
simples individuos teledirigidos, apáticos, subordinados, controlados, y más,
como en su momento lo denominó Hebert Marcuse (1964) en el Hombre unidimensional
como: “la cultura de masas”.
Hoy en día la cultura popular,
después de que con la incorporación del libre mercado se hiciera global, hoy
por hoy se encuentra transformando el actuar de la sociedad.
Aunque esta postura tienda a ser
un poco determinista, existe una carga simbólica de valores que se incrustan en
la sociedad; en las familias que van al cine y que están expuestos a la
mercadotecnia y la publicidad televisiva. Asimismo, es importante resaltar el
papel que tiene el Cine y la nueva oleada de películas de superhéroes que emergen
precisamente en una época crucial en la humanidad puesto que el factor crisis
está más presente en lo económico, lo político, lo social, etc. Y por ende,
ante dichos sucesos, los diferentes caracteres de los superhombres surgen como
una nueva mitología plástica en donde cualquier persona puede identificarse al
poder tener de frente a sus grandes egos, y si no es así posiblemente dicho
fenómeno genere impacto en los niños que acuden a ver dichas películas y que
cada vez se vuelven más fanáticos de personajes de cómics.

