La
fragilidad del amor desbordado
Gerardo Lozada Morales[1]
En el siglo
XVIII un filósofo que jamás salió de su querida Könisberg (Alemania), pero que
a pesar de ello, logró consagrarse como un referente del idealismo
trascendental, Immanuel Kant (1724-1804), comprendió que la sensibilidad humana
no siempre se presenta como una virtud del ser.
Esto muy alejado a la concepción que se tiene sobre los grandes poetas,
artistas o ensayistas, por su gran capacidad de beneficiarse de ello para
brindarle a la humanidad grandes obras poéticas y literarias.